Utah, Estados Unidos.- El escalofriante caso de una adolescente hallada sin vida en un bosque hace más de medio siglo por fin tiene nombre y apellido: Ted Bundy. Las autoridades de Utah anunciaron este martes que pruebas de ADN concluyentes vincularon al infame asesino en serie con la muerte de Melissa Ann Smith, una joven de 17 años cuyo cuerpo fue descubierto por unos cazadores el 27 de octubre de 1974 en una zona boscosa del condado de Summit.
El macabro hallazgo ocurrió nueve días después de que la menor desapareciera tras visitar una pizzería y un restaurante en Utah. La víctima era hija del entonces jefe de Policía de Midvale, Louis S. Smith, un dato que en su momento conmocionó a la comunidad y que, durante décadas, mantuvo el caso en el limbo de los expedientes sin resolver.
Aunque Bundy siempre estuvo en la mira de los investigadores por las similitudes del crimen con su patrón de conducta —jóvenes de apariencia similar a las que solía acechar—, la tecnología forense de la época no permitió confirmar su responsabilidad. No fue sino hasta 2026 cuando el laboratorio forense de Utah, equipado desde 2023 con técnicas de análisis genético de vanguardia, logró recuperar material genético de muestras antiguas y deterioradas.
El parte oficial detalla que los especialistas compararon las evidencias del caso Smith con las obtenidas en el asesinato de Laura Ann Aime, otra adolescente de 17 años ultimada en 1974, cuyo caso fue resuelto en abril pasado también mediante ADN. El perfil genético de Bundy, conservado por las autoridades de Florida tras su ejecución, coincidió plenamente.
“Con cada caso que resolvemos, esperamos borrar la memoria de Ted Bundy”, declaró el sargento Mike Reynolds, de la Oficina del Sheriff del condado de Utah, durante la conferencia de prensa. La fiscal Margaret Olson subrayó que las coincidencias genéticas, aunadas al patrón del crimen y las circunstancias, permitieron establecer la responsabilidad del feminicida.
La familia de Melissa fue notificada del resultado, pero optó por no ofrecer declaraciones públicas, según confirmaron las autoridades.
Ted Bundy, uno de los asesinos seriales más prolíficos de la historia estadounidense, violó y mató a decenas de mujeres en la década de 1970. Antes de ser ejecutado en la silla eléctrica el 24 de enero de 1989, confesó más de 30 homicidios en Washington, Utah, Colorado y Florida. Ahora, 52 años después, la ciencia le puso nombre a una de sus víctimas y cerró, aunque sea de forma póstuma, una herida que permanecía abierta en Utah.
MEFC